28.12.16

Respira, espera y vive el momento.

Cuando cumplí 18 años no tenía la menor idea de qué hacer con mi vida, puede que ahora tampoco sepa mucho al respecto, pero la diferencia es que no me siento perdida. Y he ahí el meollo del asunto, no se trata de saberlo todo, al contrario hay veces donde perderse y sentirse desesperado es la respuesta.

A lo largo de estos últimos años viaje y mucho, conocí personas increíbles y otras no tanto, lugares asombrosos y llenos de magia y otros simplemente fueron buenos, pero a través de estos miles de kilómetros recorridos aprendí la mejor lección de mi vida.

Empezaré por decir que en la adolescencia odiaba la ciudad en donde vivía, no me gustaba en absoluto y ni hablar de la gente con la que me rodeaba, me sentía vacía, sin rumbo. Los años siguieron su curso y entonces tuve la posibilidad de armar mis maletas e irme, en mi mente estaba claro que la ciudad y su gente se interponían con mi propósito de ser feliz, pero cuando estuve en otro lado con otra gente el sentimiento de vacío jamás se fue, regresé a mi ciudad y me seguía sintiendo miserable.

Y fue que en un viaje lo comprendí todo, recuerdo el día donde cierto hombre me hirió de muchas maneras, me sentí devastada y con el corazón roto, de verdad me dolía, físicamente me dolía el pecho de tanto llorar. No quería ir con ninguna amiga a contarle mis penas, así que tome las llaves del auto y viaje toda la noche sin rumbo fijo. Lloré y lloré hasta que se me acabaron las lágrimas, entonces y como por acto de magia me encontraba en un lugar rodeada de montañas y con las estrellas y Luna más brillantes que puedo recordar, al principio tuve miedo de estar sola en esa oscuridad, pero me armé de valor y salí del auto para admirar la belleza que me brindaba la noche, estuve sentada en el cofre del auto por varios minutos, viendo y sintiéndome afortunada, pensando en cómo de todas las manifestaciones que tiene el Universo yo estaba ahí, precisamente ahí, siendo una con mi alrededor.

Con todo esto que digo quiero que entiendas, que nos van a romper el corazón muchas veces, a lo mejor tantas que no nos podamos acordar, que fallaremos en la carrera que elegimos, que nuestra familia no nos entenderá y tampoco nuestros amigos, que las personas importantes se van a ir de nuestro lado y un sin fin de tragedias más nos podrán suceder, sin embargo quiero que sepas que la oportunidad que tienes de estar leyendo este texto no hubiera sido posible si nuestros caminos no se hubieran cruzado y estadísticamente tuvimos 7 mil millones de posibilidades para no habernos conocido, sin embargo y por una razón aún desconocida para mí decidimos estar en ese sitio a la hora precisa.

La vida no es más que un viaje con hermosos accidentes que nos van guiando y forjando para ser las personas que debemos ser, por eso es importante que comprendas que está bien estar perdido, pero no por mucho, sé que sí te lo propones puedes hacer la diferencia en tu vida y en la de los demás y sabes porqué lo sé, por el simple hecho que confío en ti.


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